La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis, y si afecta los pulmones, se llama tuberculosis pulmonar. Según muchos criterios, esta bacteria se comporta de manera diferente cuando se compara con otras bacterias comunes. Esta es la razón por la cual la tuberculosis puede afectar uno o más órganos y es una de las enfermedades infecciosas más graves, incluso hoy en día.

Tuberculosis pulmonar
Tuberculosis pulmonar

Según los datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), hubo casi 9 millones de nuevos casos de tuberculosis. Esta infección tiene un carácter muy oportunista, lo que significa que las personas con una respuesta inmune disminuida corren un mayor riesgo. Estos incluyen pacientes con SIDA, pacientes con algunas enfermedades autoinmunes sometidos a terapia inmunosupresora, etc. Además, la vacunación contra la tuberculosis a menudo está contraindicada en estos pacientes.

¿Cómo afecta Mycobacterium tuberculosis a los pulmones?

A diferencia de la mayoría de las otras bacterias, que no entran en las células humanas y solo están presentes en el espacio intercelular (el espacio entre las células), esta bacteria inflige su daño tanto desde el interior de las células del pulmón como desde el espacio intercelular. El resultado de esto son las áreas necróticas (áreas del tejido pulmonar muerto), localizadas al principio en los lóbulos superiores de los pulmones. En estas áreas necróticas, los vasos sanguíneos también están dañados, lo que produce sangrado de vez en cuando.

¿Cuáles son los síntomas de la tuberculosis pulmonar?

La tuberculosis pulmonar rara vez se presenta con todo el espectro de síntomas en los países desarrollados, ya que se diagnostica con mayor frecuencia en la etapa inicial y se trata adecuadamente. Sin embargo, en los países en desarrollo, todavía hay muchos pacientes que experimentan los síntomas desagradables de la tuberculosis. Los síntomas más comunes incluyen tos productiva, tos con sangre de vez en cuando, dificultad para respirar, pérdida de apetito y pérdida de peso. También hay fiebre, pero no hay un gran aumento en la temperatura corporal. En cambio, se manifiesta como sudor, generalmente durante la noche. A medida que avanza la enfermedad, se afectan partes más altas del tejido pulmonar, lo que empeora la disnea, la pérdida de peso, una sensación general de enfermedad y debilidad. Si no se trata, el resultado de la tuberculosis pulmonar es fatal.

¿Cómo se diagnostica la tuberculosis pulmonar?

La prueba cutánea de la tuberculina suele ser la primera opción cuando se sospecha tuberculosis pulmonar. Es una prueba rápida y fácil de realizar, pero es irrelevante en personas que han recibido la vacuna BCG o que han tenido tuberculosis activa anteriormente. El esputo puede tomarse para el examen bacteriológico, pero se requiere un medio especial para el cultivo de Mycobacterium tuberculosis, y el proceso puede demorar más de un mes. Para otros tipos de bacterias, generalmente toma menos de 24 horas. La radiografía de tórax es muy sensible para el diagnóstico de la tuberculosis pulmonar debido a los cambios característicos en el tejido pulmonar. La RM y la TC también son de gran ayuda en algunos casos difíciles.

Tratamiento de tuberculosis pulmonar

El tratamiento de la tuberculosis pulmonar demora hasta 6 meses y está compuesto por una combinación de 3 antibióticos potentes de acuerdo con el régimen específico. Estos antibióticos incluyen rifampicina, isoniazida y pirazinamida. Existen variaciones en los planes de tratamiento, dependiendo de la edad específica y la etapa de la enfermedad. El tratamiento de apoyo también es necesario, como la hidratación, el descanso y diferentes enfoques para fortalecer el sistema inmune.