Una nueva investigación, publicada en la revista Nature Communications, encuentra que una dieta baja en gluten también puede beneficiar la salud de las personas que no son alérgicas a ella. Sin embargo, los beneficios no se reducen a la mera ausencia de gluten.

Una dieta baja en gluten puede tener beneficios inesperados para la salud, siempre que también contenga fibra de alta calidad

Personas con enfermedad celiaca o intolerancia al gluten optan por una dieta baja en gluten o sin gluten para controlar sus síntomas.

En condiciones autoinmunes, como la enfermedad celíaca, por ejemplo, el sistema inmunológico del cuerpo reacciona al gluten al atacar el intestino delgado.

Las personas con intolerancia al gluten, o sensibilidad al gluten, informan que la proteína desencadena síntomas gastrointestinales, incluso en ausencia de enfermedad celíaca.

Sin embargo, un número creciente de personas está adoptando una dieta sin gluten, incluso si no tienen enfermedad celíaca o alergia al gluten. Pero algunos estudios recientes han sugerido que hacerlo puede tener consecuencias adversas para la salud, como aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Los investigadores, dirigidos por el profesor Oluf Pedersen, del Centro de Investigación Metabólica Básica de la Fundación Novo Nordisk en la Universidad de Copenhague en Dinamarca, se propusieron investigar si una dieta baja en gluten es beneficiosa para las personas que no son alérgicas a ella.

Comparando dietas bajas y altas en gluten

El profesor Pedersen y sus colegas llevaron a cabo un ensayo aleatorio de 60 adultos daneses sanos de entre 22 y 65 años de edad que no tenían enfermedad celíaca, diabetes ni ningún otro trastorno.

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Los participantes se adhirieron a una dieta baja en gluten de 8 semanas y una dieta alta en gluten de 8 semanas, respectivamente, con un período de lavado de 6 semanas en el medio.

La dieta baja en gluten consistía en 2 gramos (g) de gluten por día, mientras que la alta en gluten comprendía 18 g de gluten por día. El período de lavado incluyó una dieta regular con 12 g de gluten por día.

Las dos dietas fueron similares en cuanto al número de calorías y la calidad de los nutrientes que contenían. Sin embargo, la composición de la fibra difería: la dieta baja en gluten también contenía menos fibra de trigo, centeno y cebada, ya que estas son fuentes primarias de gluten.

Los investigadores examinaron los cambios en la fermentación intestinal realizando el perfil metabólico de las muestras de orina y monitoreando los cambios relacionados con la dieta en el microbioma intestinal de los participantes.

En general, el estudio encontró que una dieta baja en gluten cambió el microbioma intestinal de los participantes, redujo su malestar gastrointestinal y produjo una pequeña pérdida de peso. Los investigadores creen que los cambios digestivos, como la disminución de la hinchazón, son causados ​​por las alteraciones en la función y las bacterias intestinales.

El Prof. Pedersen detalla los hallazgos y dice: “Demostramos que, en comparación con una dieta alta en gluten, una dieta rica en fibra y sin gluten induce cambios en la estructura y función del complejo ecosistema intestinal de las bacterias, reduce el hidrógeno exhalación, y conduce a mejoras en la hinchazón auto-reportada”.

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“Además, observamos una pérdida de peso modesta, probablemente debido al aumento de la combustión del cuerpo provocada por las funciones bacterianas del intestino alteradas”, agrega el investigador líder.

Las fibras dietéticas son claves

Entonces, ¿una dieta sin gluten es buena para ti? Podría ser, dicen los investigadores. Pero los beneficios para la salud encontrados en este estudio parecen depender más de la calidad de la fibra en la dieta, no solo de la ausencia de gluten.

“Definitivamente se necesitan más estudios a largo plazo antes de que se pueda dar un consejo de salud pública a la población general. Especialmente, porque encontramos que las fibras dietéticas, no la ausencia de gluten por sí sola, son la causa principal de los cambios en las molestias intestinales y corporales”, dice el profesor Pedersen.

“A estas alturas, creemos que nuestro estudio es una llamada de atención a la industria alimentaria. Sin gluten puede no ser necesariamente la opción saludable que mucha gente piensa que es. La mayoría de los productos alimenticios sin gluten disponibles en el mercado hoy en día están totalmente privados de “fibras dietéticas e ingredientes nutricionales naturales”, advierte el profesor.

“Por lo tanto”, continúa, “existe una necesidad evidente de disponer de productos alimenticios sin gluten, nutricionalmente de alta calidad y enriquecidos con fibra, que sean frescos o que se procesen mínimamente para los consumidores que prefieren una dieta baja en gluten”.

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“Tales iniciativas pueden resultar claves para aliviar las molestias gastrointestinales y además ayudar a facilitar el control de peso en la población general mediante la modificación de la microbiota intestinal”.

Profesor Oluf Pedersen


Referencias
  1. Enfermedad celiaca También llamada: enfermedad celíaca, enteropatía al gluten, enfermedad no tropical https://medlineplus.gov/celiacdisease.html
  2. Sensibilidad al gluten no celíaca: uniendo el rompecabezas https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4406911/
  3. Una dieta baja en gluten induce cambios en el microbioma intestinal de adultos daneses saludables https://www.nature.com/articles/s41467-018-07019-x#Abs1

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