Ceguera en los perros

Cualquier condición que impida que la luz llegue a la retina afecta la visión de un perro. Las enfermedades de la córnea y las cataratas entran en esta categoría.

Ceguera en los perros
Ceguera en los perros

El glaucoma, la uveítis y las enfermedades retinianas son otras causas importantes de ceguera en los perros.

La mayoría de las causas de la ceguera no serán evidentes en la observación general del ojo en sí. Pero hay algunos signos que sugieren que un perro puede no estar viendo tan bien como antes. Por ejemplo, un perro con discapacidad visual puede subir alto o con gran precaución, pisotear objetos que normalmente se evitan, tropezar con los muebles y acercar su nariz al suelo. Los perros que normalmente atrapan bien pueden comenzar a perder repentinamente objetos arrojados a ellos. La inactividad de los perros más viejos a menudo se atribuye simplemente a la vejez, pero la falta de visión también puede ser una causa.

Brillar una luz brillante en el ojo del perro para evaluar la constricción de la pupila no es una prueba precisa para la ceguera, ya que la pupila puede volverse más pequeña solo por un reflejo de la luz. Esto no le dice si el perro puede formar una imagen visual.

Una forma de probar la vista es observar al perro en una habitación oscura en la que se han reorganizado los muebles. Cuando el perro comience a caminar, vea si se mueve con confianza o si duda y choca con los muebles. Enciende las luces y repite la prueba. Un perro completamente ciego tendrá el mismo rendimiento en ambas pruebas. Un perro con algo de vista mostrará más confianza cuando las luces estén encendidas. Las pruebas de rendimiento como estas brindan información cualitativa sobre la vista, pero el grado de deterioro solo puede determinarse mediante un examen veterinario.

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Un diagnóstico de ceguera o pérdida irreversible de la visión no es una catástrofe. El hecho es que la mayoría de los perros, incluso aquellos con vista normal, realmente no ven muy bien. Confían en mayor medida en sus agudos sentidos de oído y olfato. Estos sentidos se hacen cargo y se vuelven más agudos a medida que falla la vista. Esto hace que sea relativamente fácil para los perros con discapacidad visual moverse en áreas que conocen. Sin embargo, un perro ciego no se debe soltar en un entorno desconocido o podría resultar herido. En la casa, trate de evitar mover muebles, porque su perro tendrá un “mapa mental” de dónde están las cosas. Cuando se deje al aire libre, confine a un perro con discapacidad visual a un patio vallado o correa. Caminar con una correa es un ejercicio seguro. El perro aprende a confiar en su dueño como una “persona que ve”.

Es importante estar al tanto de la ceguera inminente mientras el perro todavía puede ver. Esto permite tiempo para reentrenar en comandos básicos como “detener”, “quedarse” y “venir”. Cuando el perro se queda ciego, el entrenamiento de obediencia puede salvarle la vida.